Eso mismo, un cierre temporal por mudanza y otros “asuntos más oscuros”, jejeje…
Pero volveremos, con nuevos relatos (inéditos aquí) y relatos nuevos (recién escritos, espero).
Espero que no me añoréis .
Abrazos.
letras y escritos para cualquiera que quiera ver la realidad más allá de lo que nos enseñan
Eso mismo, un cierre temporal por mudanza y otros “asuntos más oscuros”, jejeje…
Pero volveremos, con nuevos relatos (inéditos aquí) y relatos nuevos (recién escritos, espero).
Espero que no me añoréis .
Abrazos.
En los próximos meses seguiré publicando en este espacio algunas pequeñas historias de las que ya tnego escritas. Eso sí, me pondré a trabajar en nuevos textos, lo que puede dar lugar a que la afluencia de narraciones a este proyecto se ralentice algo (también teniendo en cuenta mis condiciones personales y laborales de ete último trimestre del año).
Especialmente tengo que acabar una colección de historias que comencé cuando aún estudiaba en la Universidad, y que ya va siendo hora de cerrar.
Espero que sigáis disfrutando de lo que por estos lares voy dejando para ustedes y que os animéis a comentar si realmente os gustan o no. La crítica constructiva es positiva y además se aceptan sugerencias.
Abrazos y hasta pronto.
Algo malo, algún síntoma extraño, poco común y que no irradiaba precisamente buena ventura había estado en el ambiente desde el comienzo del día, desde el amanecer de ese nuevo día, tal vez el último.
Todos habían estado de acuerdo en salir de excursión, en esa escapada de fin de semana a una ruta desconocida por el sur de la isla. Todos entusiasmados habían llenado y rellenado sus macutos de algo de ropa –para prevenir-, de comida en forma de bocadillos diversos y de otros instrumentos imprescindibles para toda buena salida al “campo”: cigarrillos, una guía de la zona, unos refrescos y un poco de alcohol y unos condones.
Esa misma noche Micaela no habló nada mientras cenaba con su abuelita. Ni una palabra. Un silencio sepulcral que intimidó a la anciana y le hizo preocuparse. Ya entre las sábanas no aguantó más y le preguntó a la joven qué le ocurría. Micaela le reveló a su abuelita lo que ya sabía. La anciana le preguntó si le parecía un buen mozo o no. La joven respondió que le resultaba atractivo, aunque algo oscuro. ¿Oscuro, qué es eso de oscuro? Y Micaela no supo qué responderle. Temía dejar sola a su única madre, a la persona que la había moldeado tal cual era, a la persona con la que había compartido el dormir durante toda su vida. Read the rest of this entry »
Micaela
Micaela era una niña tan feliz como huérfana, y tan alegre como distraída. Solía corretear por los pasillos de la casa, saltar por los caminos del pueblo, trepar a los árboles deshojados por el otoño y volar en sus sueños de la hora de la siesta bajo la sombra.
A su madre, Dolores, no la llegó a conocer. Siempre había vivido con esa señora mayor a la que todos en el pueblo llamaban “abuela” y que, en realidad, desde su bautizo en el pilón de la única iglesia en cientos de kilómetros, le habían asignado como nombre Adelaida. Todo el mundo conocía a Adelaida. Seguramente era tan vieja como el pueblo, tan robusta de ánimo como los hombres que lo levantaron y tan inagotable ante el azote como las piedras de las casas. Había trabajado en el campo y la casa de sus padres desde chiquita, y había legado esa grata virtud a su “nievecita”, como llamaba a Micaela en la intimidad de la noche, cuando compartían el único lecho que había en tan diminuta casa. Read the rest of this entry »
Esta vez voy a sacar a la luz una breve historia más bien infantil. Espero que sea de vuestro agrado.
La TV y la Luna
En una diminuta aldea de unas tierras prósperas, donde, cada día, el sol lucía desde su trono celeste, vivía un pequeño hombrecillo. Niños, creo que les llaman ahora a esos imberbes hijos de los humanos. Pues bien, este niño, Pablo, desde que nació –ya hacía unos cuantos años- había crecido acompañado por un sentimiento de continua alegría y una enorme sed de curiosidad. El pequeño pasaba el día de un lado a otro explorando cada rincón de cada paraje. Sus manos auscultaban todos los objetos y seres vivos, sus ojos se dirigían en todas direcciones, sus oídos le guiaban entre las callejas del poblado hacia el descubrimiento de silvestres plantas o de sabrosas frutas… Read the rest of this entry »